Tienes cien mil millones de microbios dentro de ti
Los hay malignos, pero también muchos son inofensivos, y serían claves para el bienestar de nuestro cuerpo. Algunos están en peligro de extinción.
![]()
COLIN NICKERSON
¿Siente que no es del todo usted? Con razón. En cierta forma, usted no es realmente usted.
Los científicos estiman que 90 por ciento de las células contenidas en el cuerpo humano pertenecen a organismos no humanos -en su mayoría bacterias-, pero también unos cuantos hongos y otras entidades diminutas. Cerca de 100 mil millones de microbios anidan en nichos que van desde nuestros dientes hasta nuestros dedos del pie.
Sin embargo, lo que está poniendo a la ciencia de cabeza en últimas fechas no son los vertiginosos números de los bichos, sino más bien el reconocimiento cada vez mayor en cuanto a que ellos son mucho más que polizones casuales capaces de provocar enfermedades. Quizá sean tan esenciales para el bienestar que los seres humanos no podríamos vivir sin ellos.
En esta visión que va surgiendo, los seres humanos y sus microbios -o, como algunos biólogos lo expresan juguetonamente, los microbios y los humanos que tienen adheridos - han evolucionado juntos para formar un extraordinario y complejo ecosistema.
“Nosotros no somos individuos, somos colonias de criaturas”, destaca Bruce Birren, director de secuenciación microbiana por el Instituto Broad, centro de investigación afiliado con Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Su equipo forma parte de un esfuerzo que el Instituto Nacional de Salud de EE.UU. lanzó recientemente con miras a mapear el ADN, así como enfocado a completar el primer censo ampliado de especies microbianas que son inseparables de la existencia humana.
“No podemos nutrirnos de manera apropiada sin las bacterias. No podemos combatir gérmenes nocivos sin gérmenes buenos”, dice. “Pudiera resultar que las secreciones de bacterias afectan no sólo la salud en el largo plazo, sino que también el estado de ánimo hora por hora: ¿Podría depender la felicidad de una persona de sus bichos? Es posible. Nuestras existencias, en realidad, están increíblemente entretejidas”.
Cambios enormes
Pero, en la opinión de algunos investigadores, esta inusual unión pudiera estar avanzando hacia algunos problemas debido al profuso uso de antibióticos y estilos de vida antisépticos.
Algunas especies de bacterias están desapareciendo de los humanos, especialmente en países industrializados, lo que pudiera estar vinculado con sustancias destructoras de gérmenes en todo, desde servilletas hasta hamburguesas.
“Estamos viendo el equivalente del calentamiento mundial en el ecosistema humano”, dice el doctor Martín J. Balser, catedrático de microbiología y presidente del departamento de medicina en la Universidad de Nueva York. “Están ocurriendo cambios de enorme magnitud a lo largo de pocas generaciones. La naturaleza es famosa por aborrecer los vacíos: las bacterias que desaparecen de nuestros sistemas pudieran ser reemplazadas por organismos que, por mucho, no son tan benignos”.
Poca atención
Desde finales del siglo XIX, cuando se descubrieron los microbios, los investigadores se han concentrado en bacterias que causan enfermedades.
“Nadie le estuvo prestando demasiada atención a las especies, mucho más numerosas (dentro del organismo), que no hacen daño y pudieran estar haciendo mucho bien”, destaca Roberto Kolter, catedrático de microbiología en la Escuela de Medicina de Harvard. “Sin estos microbios, los seres humanos estarían en problemas”.
Intestinos, garganta, boca, piel y otras regiones anatómicas del ser humano albergan miles de especies de microbios que nunca han sido contadas, ya no digamos escrutadas. Paradójicamente, aunque conforman la gran mayoría de las células que viven sobre y dentro de nosotros, constituyen apenas una fracción de nuestra masa total.
Un germen ambivalente
La bacteria estomacal Helicobacter pylori ha sido vinculada a úlceras y cánceres estomacales. Sin embargo, pudiera también brindar protección contra el asma y enfermedades del esófago, según datos de nuevas investigaciones.
En África, 90 por ciento de los niños son portadores de H. pylori en sus estómagos. Al igual que los niños de EE.UU. hasta hace unas décadas atrás.
En aumento
Todo parece indicar que la bacteria es transferida dentro de familias que viven en estrecha proximidad, compartiendo camas, utensilios de comida y hacinadas habitaciones. En últimas fechas, tan sólo cinco por ciento de los niños estadounidenses, en promedio, albergan la bacteria -y eso se debe a que los niños estadounidense a menudo crecen en pequeñas familias, ocupan habitaciones privadas, beben agua limpia, y devoran comida de platos lavados en máquinas lavaplatos que usan jabones antibacterianos.
Una buena consecuencia es que las enfermedades del estómago declinan en Occidente.
Sin embargo, las enfermedades del esófago, alergias y asma infantil van en aumento. Además, la investigación deja entrever que la H. pylori suministraba protección en contra de enfermedades esofágicas -incluido el cáncer- así como asma. Su estudio entre 7.663 adultos, efectuado el año pasado, encontró que quienes eran portadores de la bacteria tenían 40 por ciento menos probabilidades de padecer asma hasta los 15 años de edad, en comparación con quienes no la tenían.
“Vemos que la microecología humana está cambiando justo bajo nuestras narices”, dice Balser. “Esta bacteria ha sido el organismo dominante en nuestro estómago durante decenas de miles de años. Actualmente está desapareciendo. Sospecho que, si fuera totalmente nociva para nosotros, no habría estado ahí. Así que pienso que la desaparición tendrá consecuencias”.
Lo que esconde el ADN microbiano
Cuando se completó el genoma humano, en 2003, los expertos quedaron pasmados al darse cuenta de que los humanos poseían aproximadamente 20 mil genes, mucho menos de los anticipados. Por contraste, los microbiólogos estiman que los microbios en nuestro sistema portan tres millones de genes, con los cuales intercambiamos constantemente sustancias moleculares relacionadas con el crecimiento, el desarrollo y la reproducción.
Poco o nada se sabía de ellos. Hasta no hace mucho, la ciencia había estado limitada para estudiar este microuniverso por el hecho de que muchas variedades de bacterias no pueden ser “cultivadas”, u obligadas a reproducirse en placas petri en el laboratorio.
Eso les dificultó el empleo de las herramientas del microscopio y nutrientes, probadas por el tiempo. Sin embargo, ahora una tecnología de alto poder y relativamente barata para secuenciación de ADN, que es similar a la empleada para mapear el genoma humano, se está aplicando sobre nuestros microbios.
El proyecto del Microbioma Humano, en marcha desde el mes pasado, buscará la información genética precisa de las miles de especies que habitan cinco regiones de la anatomía: el sistema digestivo, boca, nariz, piel y tracto urogenital femenino.
“El objetivo consiste en descubrir qué comunidades microbianas existen en diferentes partes del cuerpo y cuál es su efecto sobre la salud y la enfermedad”, comenta Lu Wang, director del programa para secuenciación en gran escala por el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano.
Curiosidades
No todo el cuerpo está repleto de gérmenes. El cerebro y el sistema sanguíneo, así como la mayoría de los órganos, al parecer, están exentos de microbios, dicen algunos científicos.
Los seres humanos nacen estériles. El útero no tiene gérmenes, pero al momento que nace un nuevo bebé, éste es colonizado por microbios que se multiplican rápidamente: del pecho de su madre, de la ropa en que es envuelto por vez primera, del aire lleno de gérmenes o con su primer aliento.
No todos los bebés adquieren los mismos gérmenes. Un bebé nacido mediante una cesárea, por ejemplo, captará gérmenes distintos a los de un bebé nacido por parto natural. Además, existen indicaciones de que adquirir la combinación correcta de bacterias incide sobre la salud en formas similares a heredar buenos genes.
EN INTERNET
El proyecto Microbioma:
http://nihroadmap.nih.gov/hmp












Deja tu comentario, pregunta o respuesta... ES GRATIS...!!!!