Joshua Bell, juntando unos dolares
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El 8 de abril del presente 2007, el Washington Post publicaba un artÃculo sobre un experimento que habÃa ideado su crÃtico musical Gene Weingarten. ConsistÃa en comprobar hasta qué punto identificamos la belleza o necesitamos que alguien nos diga qué es bello. La forma de comprobarlo fue poner a, posiblemente el mejor violinista del mundo, Joshua Bell, con uno de los mejores violines del mundo, su propio Stradivarius de 1713, interpretando algunas de las más bellas obras de la música clásica, el Chaconne de Bach, el Ave MarÃa de Schubert, algo de Massenet… Se trataba de ver si la gente identificaba la belleza y el genio mostrados de forma inesperada.
Según Perlas antes del desayuno que es la traducción del artÃculo original. La mayorÃa de la gente ni siquiera repara en la presencia del violinista, los que le miran no parecen darse cuenta de la maravilla que están escuchando y tras 45 minutos de concierto apenas recauda unos pocos dólares, que fueron donados a causas benéficas. Solo una mujer identifica a Joshua Bell, porque le habÃa visto tocando en la Biblioteca del Congreso.














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